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El trabajo del Maestro
Kannan, Fiesch, 16 de septiembre de 2002
Babuji Maharaj dijo que si una persona se apunta a este sistema, su trabajo sobre ese abhyasi en particular acaba ese mismo día. Entonces, ¿por qué debemos hacer la meditación, la limpieza y la oración? Si Babuji Maharaj ya ha terminado de trabajar en mí, ¿por qué debo yo hacer todas esas cosas? Ésta es la pregunta que le hice hace mucho tiempo al Maestro y me respondió: “Debe responderse usted mismo.” Y me llegó la respuesta desde mi corazón inmediatamente: “porque él lo dice.” Porque el Maestro espera o dice que debemos hacer la meditación de la mañana, la limpieza y la oración, por eso lo hacemos y debemos hacerlo. Después de todo, la meditación no nos conduce a la liberación o la realización. El Maestro dice a menudo que la meditación es el instrumento para regular la mente, la meditación que hacemos como mucho nos ayuda a regular la mente, a hacer que nuestra mente permanezca en un objeto particular durante un periodo de tiempo concreto, para mantener intacto el contacto con lo divino. Y progresivamente la mente se va calmando, se apacigua, se regula y ya no somos más esclavos de ella, sino sus Maestros.
Así pues, la meditación, por sí sola, no puede llevar a nadie a la liberación, porque en nuestra literatura de textos sagrados encontramos una serie de santos, que en India llamamos rishis, que meditaban durante miles de años, pero Babuji Maharaj decía que no podía encontrarlos en ningún lugar del reino espiritual. Así pues, no es únicamente la meditación lo que nos ayuda a realizar a Dios, no es el sistema. No es Sahaj Marg ni ningún sistema espiritual lo que ayuda a una persona a realizar a Dios. No hay ningún sistema que pueda llevar a nadie a ningún lugar, sino que lo que ayuda es la persona que hay detrás del sistema. El que nos ayuda, el que nos lleva es el Maestro que hay detrás del sistema de Sahaj Marg. Por eso encontramos, en la primera frase de nuestra oración, lo que es la meta. Decimos: “El Maestro es la meta verdadera de la vida humana.” Y la tercera frase dice que no es el sistema el que nos lleva a ninguna parte, no es la meditación, la oración ni la limpieza lo que nos lleva a cualquiera de los altos niveles espirituales. Dice: “El Maestro es el que nos lleva a eso.” Y tenemos que poner nuestra atención en la palabra ‘lleva’, pues tiene mucho significado. La oración de Sahaj Marg no tiene su origen en el nivel humano. En ‘Autobiography, Vol II’, Babuji Maharaj escribe que la oración le fue revelada. Así que, le llegó desde un nivel de conciencia más elevado, no fue creación suya. No la escribió él, fue la Divinidad la que le dio esta oración a Babuji Maharaj. Y la última frase de nuestra oración en Sahaj Marg dice: “Él nos lleva a ese estado.” No dice: “Nos empuja a ese estado.” Quedándose en su sitio, puede empujar, pero la palabra es muy clara, dice: “Nos lleva.” Todos nosotros sabemos lo que significa llevar. Llevar significa que la persona tiene que estar en el mismo lugar del objeto que lleva. Así que en cualquier nivel de nuestro logro espiritual, el Maestro está con nosotros.
Así que, empezando desde el mismo momento de nuestra práctica espiritual, digamos el primer sitting o desde que nacimos en la tierra, él ha estado llevándonos. Lo cual significa que está con nosotros las 24 horas del día, las 21,600 veces que respiramos al día, nos guste o no, nos demos cuenta o no. Así es cómo el Maestro trabaja sin que seamos conscientes de ello la mayor parte del tiempo.
En una ocasión el Maestro estaba respondiendo a la pregunta de una abhyasi danesa sobre la importancia de los satsanghs del domingo. El Maestro solía decir que el satsangh del domingo es obligatorio, hay que hacerlo. No debemos saltarnos el satsangh del domingo, debemos participar siempre en el satsangh. Hay una diferencia entre asistir a un satsangh y participar en un satsangh. Cuando asisto, únicamente estoy presente, pero cuando participo, realmente me convierto en parte del trabajo que se está haciendo sobre mí. Entonces, el Maestro dice que durante el satsangh está el Maestro, están ustedes, está la transmisión, pero si no hay contacto, no sirve de nada. Así pues, la participación en el satsangh es muy importante. Y ¿qué hay de especial en participar en el satsangh del domingo? El Maestro dijo: “Los domingos siempre son especiales.” En aquella época los satsanghs de domingo se hacían a las 7:30 de la mañana en Gayathri, la casa del Maestro. Así pues, aquella abhyasi le preguntó al Maestro: “Entonces Chari, ¿significa eso que me tengo que despertar en mi casa de Dinamarca, hacia las 2:30 o 3:00 de la madrugada para sentarme a meditar?” Entonces el Maestro contestó: “si entiendo Sahaj Marg correctamente, diría lo siguiente: uno puede estar sentado, durmiendo o haciendo cualquier trabajo, la transmisión estará trabajando en él. Lo único que debe hacer es mantener el corazón abierto.”
Así pues, así es cómo trabaja el Maestro sea cual sea el trabajo que estemos haciendo. Y, ¿cómo comprobar que el Maestro está trabajando sobre mí durante las 24 horas? El Maestro respondió inmediatamente. Dijo: “En el momento que cierren ustedes los ojos y presten atención a su corazón, sentirán el flujo de la transmisión.” Ésta es la prueba de que el Maestro está trabajando las 24 horas. Lo podemos comprobar en cualquier lugar y a cualquier hora. Así que, el trabajo del Maestro está más allá de nuestra imaginación, de nuestra comprensión, de nuestro juicio, porque está trabajando las 24 horas. Como ser humano ha estado trabajando y trabaja mucho. Le he visto ayudar a muchos abhyasis, a los que se dirigía como hermanos. Ha hecho tanto incluso en el plano físico. Puedo darles un ejemplo, ya que hay tantos: cuando viajábamos en un tren, había un abhyasi enfermo y el médico le aconsejó tomar una medicina cada 4 horas. Cuando subimos en el tren por la tarde, hacia las 6:00 o 6:30, el Maestro personalmente le dio la medicina y de nuevo hizo lo mismo a las 10:00 o 10:30 por la noche. Para mi sorpresa, se despertó a las 2:30 de la madrugada, ya saben, con el tren en marcha. El abhyasi estaba durmiendo, le despertó y le dio la medicina. Lo vi con mis propios ojos. Así que cuando hablamos de relaciones humanas, tenemos que aprender del Maestro, incluso al nivel humano. Cómo se preocupa por sus hermanos que hasta se despierta a las 2:30 de la mañana y le da la medicina.
Éste es un nivel. En la historia de la espiritualidad vemos los dioses y diosas de nuestras religiones trabajando desde donde están o manifestando su divinidad sólo en algún nivel concreto. Para ser preciso, el Maestro trabaja en todos los niveles. El Maestro dice: “¿De qué sirve un dios que se quede sentado en algún lugar, que no pueda venir cuando rezamos?” Pero cuando rezamos, sentimos la presencia del Maestro en nuestro corazón. Aunque sea un abhyasi con un año de práctica, no importa, siente la presencia del Maestro. Así que, así es como él trabaja, está con nosotros desde el momento en que entramos en contacto con él y manifiesta la divinidad a todos los niveles, empezando en el momento que le conocemos. Y es impresionante que para todos sea lo mismo. Él es lo mismo para todos, para el nuevo que entra, para el que lleva 25 años y para el que lleva 50. Es realmente increíble, porque para él no hay ninguna diferencia. No hace distinciones entre una persona pobre, una inteligente, una sana y otra enferma. La diferencia yace en que cuando aceptamos a una persona, sólo aceptamos las cosas buenas que hay en él. Me gusta una persona por las cosas que son aparentemente buenas o que me dan placer. Si habla mal de mí, si hace algo que me hiere, si me hace algo desagradable, no me gusta, no lo acepto. Pero el Maestro acepta. Cuando nos acepta, nos acepta en nuestra totalidad.
Si leemos la vida del Maestro, podemos encontrar dos aspectos importantes: cómo ha sido un ejemplo como discípulo perfecto, y cómo aceptó a su Maestro en los dos niveles, el humano y el espiritual. Cuando Babuji Maharaj estuvo en el hospital en 1982, 1983, alguno de los supuestos preceptores avanzados dijo que Babuji es Dios, Babuji es de naturaleza divina, ¿cómo puede sufrir la divinidad? Entonces nuestro Maestro y su esposa, a quien llamamos cariñosamente ‘Mamie’, fueron los únicos que subían a Delhi a servir al Maestro físicamente. Entonces el Maestro dijo: “Fíjense, un señor de 83 años está sufriendo físicamente, y a ese nivel, es una estupidez decir que es Dios y no puede sufrir. En esos niveles tenemos que aceptar físicamente al Maestro.” ¿Por qué les cuento esto? Bien, el Maestro también tiene 75 años. Está sufriendo mucho físicamente, mentalmente y de todas las maneras. Así que tenemos que aceptar los sufrimientos del Maestro. Nos tenemos que preparar para aceptar los sufrimientos del Maestro. Tenemos que rezarle al Maestro para que nos dé el valor y la fuerza para aceptar el dolor y los sufrimientos del Maestro para darle algún alivio. Y en el nivel espiritual, siempre que Babuji Maharaj le mandó ir a Europa, a América, a cualquier lugar, él era automáticamente el que iba sin cuestionárselo siquiera.
En el nivel espiritual, Babuji Maharaj dependía de nuestro Maestro. Una vez, durante su última gira en Europa en 1982, dijo: “Parthasarathi, aunque todo el mundo abandonara la Misión, no me importa, sólo le quiero a usted. Si usted se queda conmigo, eso es más que suficiente.” Así pues, como discípulo le servía al Maestro en el plano físico, en el plano espiritual y en todos los niveles. Ahora bien, para nosotros él es el Maestro, pero para su Maestro, él siempre será un discípulo. Por eso, el Maestro suele decir que un discípulo es siempre un discípulo. Es como una moneda con dos caras. Por un lado, es un discípulo de su Maestro y por el otro es nuestro guía espiritual, nuestro Maestro, es la persona de la que podemos depender para todo lo que hagamos. Así que, tiene que hacer un doble papel. Es muy difícil hacer el papel que está haciendo él. Y el Maestro en Sahaj Marg es algo único, ya que por primera vez Lalaji Maharaj introdujo el concepto del servicio que el Maestro presta al discípulo. Desde hace mucho tiempo, e incluso ahora en la India, vemos que hay muchos gurús, muchos profesores, muchas personalidades espirituales de las muchas misiones o monasterios a quienes servían los discípulos. Pero Lalaji Maharaj fue quien introdujo el concepto de servicio del gurú al discípulo. Así pues, Lalaji Maharaj, como hemos podido leer en Autobiography of Ram Chandra, siempre que Babuji Maharaj tenía un problema, Lalaji aparecía en persona y le ayudaba, hasta el punto de que cuando le dolían las piernas, Lalaji asistía para quitárselo mediante transmisión. Es en este sentido en el que Lalaji Maharaj dijo que si el gurú o Maestro tiene algún problema, los discípulos deben asistirle con su ayuda. De la misma manera, si los discípulos tienen algún problema, el gurú debería asistirles. Éste es el aspecto más importante de Sahaj Marg, lo cual no encontramos en otros gurús. Aquí, los Maestros, ya sea Lalaji Maharaj, Babuji Maharaj o nuestro Maestro Chariji Maharaj no se llaman maestros, ellos dicen: “Somos sirvientes de la humanidad.” En nuestro sistema, están aquí para servirnos. Se acercan a nosotros de esa manera humilde, y eso es lo que debemos emular. De nada sirve leer libros de los Maestro e ir alabándolos. A los Maestros no les gusta. La grandeza del Maestro no proviene del hecho que nos transmita. Una vez el Maestro me dijo: “La maestría no reside en el hecho de dar.” Ésta es una cita muy bonita del Maestro. Dice: “La maestría no reside en el hecho de dar, reside en dar de tal forma que uno no sepa que está recibiendo.” Es muy sorprendente la forma en que el Maestro nos da de una manera casi imperceptible, y nosotros no sentimos que estamos recibiendo. En eso reside la grandeza del Maestro, ya que recibir algo de otra persona hiere a algunas personas en su amor propio.
Así pues, es igual que una madre que alimenta su hijo de forma tan natural que el niño ni siquiera siente que está recibiendo. Es tan natural, que simplemente fluye. De la misma manera, el Maestro nos da de tal forma que no sentimos que recibimos, y tal nivel de maestría, sólo él puede tener. Cuando hablamos del papel del gurú, la palabra gurú en sánscrito significa literalmente: ‘el que quita la oscuridad de nuestro interior.’ Hay profesores, preceptores, universitarios y filósofos que pueden explicarnos lo que dicen las escrituras. También ellos son profesores, pero el profesor en Sahaj Marg es el gurú en el sentido verdadero porque él es quien quita la oscuridad interior. Y en nuestra literatura, especialmente en lo que se refiere al misticismo, el yoga y esos temas, el gurú es lo más alto. Se supone que el gurú es el creador, se supone que es el protector y se supone que es el destructor. Y el gurú es Dios. Ahora bien, ¿cómo podemos decir que el gurú es el creador? ¿Me ha creado? Sí. El Maestro dice que nuestros padres son los que nos crean porque nos traen al mundo como seres humanos. Sin embargo, la verdadera creación ocurre en mi interior cuando me creo a mí mismo desde mi Ser. Esto es lo que dice el Maestro. Para empezar, el Maestro se introduce a sí mismo dentro de nuestro corazón en forma de semilla. Y cuando practicamos el método tal y como lo recomienda el Maestro, vemos los cambios y la transformación en nosotros. Tras un tiempo vemos que hemos cambiado tanto que nos estamos creando a nosotros mismos desde nuestro Ser. Así pues, ésta es la creación que el Maestro hace en nosotros y por eso es el creador.
¿Y cómo nos protege? Saben, durante el trascurso de nuestra vida si no fuese por la protección del Maestro no podríamos vivir en este mundo. Pero el Maestro protege no sólo a los llamados abhyasis que deben ser unos cuantos miles… Recuerdo en 1982, cuando unos abhyasis viajaban en tren desde Chennai a Shahjahanpur para asistir a Basant, el tren en el que viajaban tuvo un accidente cerca de Delhi en el que murieron muchas personas. Mucha gente estaba preocupada por los abhyasis que iban en ese tren, pero ninguno de ellos se hirió. Estaban todos ellos perfectamente. Llegaron a Shahjahanpur, participaron en las celebraciones y regresaron a Chennai. Y uno de los abhyasis, que era muy entusiasta, dijo lo siguiente en el satsangh debido a su ignorancia: “Ésta es la prueba de que el Maestro está protegiendo a los abhyasis en todas las situaciones.” El Maestro se enteró de esto, y al domingo siguiente dio una charla en la que dijo: “Si el Maestro va a proteger únicamente a unos pocos miles de abhyasis, no se trata de mi Maestro, porque mi Maestro es el Maestro de todo el universo.” Para él, el concepto de abhyasi o no-abhyasi no existe. El concepto de hombre o animal no existe. El concepto de bueno o malo no existe, está por encima de todas estas cosas. Cualquiera que vaya al Maestro obtiene un beneficio. Él no deja que nadie se marche con las manos vacías.
El Maestro no trabaja para producir un Maestro, quiere hacer maestros. Ése es otro de los aspectos que sólo se dan en Sahaj Marg. Babuji Maharaj mencionó audazmente y con un tono jovial a la vez, la diferencia entre Dios y el Gurú. Dijo: “Dios no puede hacer o crear a otro dios, mientras que el Maestro puede hacer o crear a otro Maestro.” Éste es otro aspecto importante de Sahaj Marg.
El Maestro dice que no quiere crear discípulos. Quiere crear Maestros. ¿Por qué dice que quiere crear maestros y no uno solo? Una vez, el Maestro nos explicó que un agricultor siembra una semilla con la expectativa de conseguir al menos diez semillas y no una sola. Una persona que invierte 10 dólares en un negocio, quiere obtener 100 dólares. Así pues, en la Naturaleza todo se multiplica. Queremos obtener más rendimiento.
Nadie puede llegar a ser el Maestro, pero podemos ser como el Maestro. Éste es otro aspecto exclusivo de Sahaj Marg. Cuando los Maestros de calibre descienden a la tierra, lo hacen para ayudarnos, para mostrarnos el camino, no mediante sus charlas, ni de sus escritos, ni siquiera con la transmisión, sino que cada segundo de su vida es un ejemplo para nosotros. Siempre que estemos con el Maestro, ya sea en el nivel físico o en el espiritual, nos está enseñando. Un preceptor solía decirme muy a menudo que la mayor lección, la mayor experiencia que puede alguien tener en su vida es estar con el Maestro porque uno no sabe qué es lo que da el Maestro, cuándo lo da, cómo lo da ni por qué. Así que, es la experiencia más grande porque él da sin que nosotros seamos conscientes de ello. También da siendo nosotros conscientes de ello. La forma de trabajar del Maestro es dar, dar y dar. Por eso el Maestro dice que en la espiritualidad no hay transacción; sólo hay una cosa y es dar. Desde el punto de vista del abhyasi tenemos que dar nuestro corazón al Maestro. Es lo único que el Maestro espera de todos. No es el dinero, no es el conocimiento, ni el intelecto. Él ya tiene todas estas cosas.
El padre del Maestro, le llamábamos C.A.R. y muchos de ustedes le conocen como Rajaji, estaba con el Maestro en Gayathri una vez y el Maestro le dijo: “Appa, el dinero no es un problema.” La conversación era sobre la compra de un terreno cerca de su casa. Así pues dijo: “El dinero no es un problema, si hago así, me llegará el dinero.” Y su padre le preguntó inocentemente: “¿Pero Patchu, cómo puede hacerlo? Muéstreme cómo le llega el dinero.” Entonces el Maestro dijo: “No me está permitido.” Así que no hay nada imposible para él, puede hacer cualquier cosa. Pero si nosotros, en nuestro limitado conocimiento, inteligencia e intelecto, lo intentamos hacer, no funciona. Le he visto diciendo, durante una celebración en la que muchos de nosotros teníamos mucho trabajo, un preceptor en particular sentía que estaba haciendo todo el trabajo y que el Maestro no estaba haciendo nada más que simplemente permanecer sentado. Entonces le dijo al Maestro: “Déjemelo a mí, no haga usted nada. Yo me ocuparé, yo estoy haciéndolo todo.” Yo me sentí muy triste. Por la tarde tras el satsangh, el Maestro estaba sentado fuera y me dijo: “Sabe usted Kannan, hay personas que piensan que pueden hacer el trabajo solos. Le digo a usted, le aseguro, que no se puede ni siquiera levantar este dedo pequeño sin la gracia de mi Maestro. Ni siquiera una hoja puede caer del árbol sin la gracia de mi Maestro.” Hay una diferencia cuando yo pronuncio estas palabras sobre lo que dice el Maestro. Cuando él pronuncia esta frase, uno puede ver la convicción suprema, la fe suprema.
El Maestro manifiesta a su Maestro, la divinidad y el amor todo el tiempo. Lalaji Maharaj escribió estas dos frases sobre lo que es la espiritualidad: “Dios se ha ocultado en nuestro corazón y nos ha expuesto a nosotros. Nosotros debemos ocultarnos y dejar que se exponga Dios.” Esto es lo que significa la espiritualidad. Pero siempre estamos exhibiendo, manifestando, mostrando nuestra inteligencia, nuestro conocimiento, nuestro intelecto en nuestras acciones, en cualquier cosa que hagamos. En el caso del Maestro es más bien lo opuesto. En todo lo que hace, lo que habla, cuando trabaja, lo que piensa, es una manifestación de su Maestro. En aquellos tiempos, cuando regresaba de sus giras por el extranjero, le solíamos recibir en el aeropuerto. La primera pregunta que le hacíamos era: “¿Cómo ha ido la gira?” o cuando él nos escribía una carta decía: “el trabajo del Maestro va muy bien, el trabajo va muy bien por la gracia del Maestro.” Nunca dijo o decía: “He hecho este trabajo, estoy haciendo este trabajo.” Solía decir: “El trabajo del Maestro va muy bien.” Así que cualquier cosa que haga, cualquier cosa que diga, es una manifestación del Maestro. Nos dio una explicación maravillosa de esto, en una de sus charlas dice que la joya del emblema que adorna el pecho del Señor en los templos o iglesias, manifiesta la gloria del Señor y no a sí misma. Si hay alguna gloria, si hay algún crédito es para el creador y no para el creado. Babuji Maharaj escribe: “de todo lo que he dicho y escrito, si hay algo bueno en ello, el crédito es para mi Maestro Lalaji Maharaj. Si hay algún error es mío.” Entonces, le pregunté al Maestro en una ocasión: “si creemos que Babuji Maharaj y Lalaji Maharaj son una sola cosa, ¿por qué el crédito debe ser para Lalaji Maharaj y los errores para Babuji Maharaj?” El Maestro me dio dos respuestas. Dijo: “Hay dos razones, primero: en la fuente no hay imperfección, ni fallos ni errores.” Me dio dos ejemplos: si al filtrar el café, el filtro permite que el café en polvo también lo atraviese no es fallo del polvo, es fallo del medio, del filtro, que es el que permite que pase. Así que el error está en el medio. El segundo ejemplo se da cuando recibimos la luz del sol; en ella podemos ver muchas partículas. Entonces el Maestro dice: “No es fallo del sol, es por la atmósfera que hay entre el sol y la tierra, porque el sol no da su luz con polvo y partículas, simplemente brilla.” Estos son los dos ejemplos que dio para indicar que la fuente no puede cometer errores.
Y la segunda razón que dio es la humildad. No podemos decir que el Maestro se equivoca. No podemos decir que el Maestro ha cometido un error. Él puede decirlo. Babuji dijo en varias ocasiones. También el Maestro ha dicho en muchas ocasiones: “He cometido un error.” Babuji escribió: “He cometido errores y más errores.” Pero nosotros no podemos decir que el Maestro ha cometido un error. Estaría mal porque entonces estaríamos juzgando al Maestro, la capacidad del Maestro, el trabajo del Maestro, cosa que no podemos hacer en ningún momento de nuestra vida. Porque el Maestro es siempre el Maestro. El Maestro dijo una vez: “cuando viajo con ustedes en el mismo avión, mi nivel y el de ustedes es el mismo. El piloto y los pasajeros están en el mismo nivel cuando se viaja en avión.” Pero de todas formas él es el piloto. No puedo decirle: “Yo conduciré este avión.” Esa diferencia existirá siempre. Así que si el Maestro dice: “Su nivel y el mío se han igualado,” de todas formas él sigue siendo el Maestro y nosotros sus discípulos. Este sentimiento nos lleva a la actitud de humildad. El Maestro dice: “En Sahaj Marg hay una cosa que se espera de todos los abhyasis: la humildad. No puede haber espiritualidad sin humildad.” Podemos ver la humildad del Maestro cuando le llega gente, ya sea gente espiritualmente orientada o no, ya sean o no abhyasis, lo he visto tantas veces cuando se levanta de su silla y les mira con amor y afecto. No es algo que quiera mostrar de sí mismo, le sale naturalmente.
Tengo la sensación de que el amor que nos llega del Maestro no es algo que él nos esté dando. En una de sus charlas hizo referencia a este aspecto de que es como un espejo, el Maestro es un espejo que refleja lo que nosotros somos, refleja nuestro amor. En cierto modo me dio la impresión de que hacía falta explicarlo de forma diferente. Entonces le dije al Maestro que no podía aceptar ese ejemplo de que el Maestro era un espejo. Entonces me preguntó: “¿Por qué?” Le dije: “Un espejo simplemente refleja cualquier cosa que yo haga. Pero el Maestro no refleja mi odio hacia él. Si odio al Maestro, el odio no vuelve a mí, porque todo lo que viene de él es amor y nada más que amor, lo cual todos podemos verificar con nuestra propia experiencia.” El Maestro me dijo: “Sabe, ésta es la lección más grande de Sahaj Marg, el hecho de que no es que el Maestro ame, él es amor.” Sea lo que sea que venga de él es Amor. Dijo: “¿Acaso el sol hace algo especial para brillar?” ¿Podemos decir que el propio sol está trabajando para darnos luz? El sol existe y todo lo que venga de él, es luz. Así pues el Maestro existe, es amor y todo lo que viene de él es amor. A veces necesitamos ser corregidos en diferentes niveles, quizá sea duro con nosotros, quizás sea sutil o quizás sea suave. Son distintos niveles, son algunas de las diferentes técnicas que utiliza para nuestro propio bien. El Maestro solía citar las famosas palabras de Kabir. Kabir es un santo muy conocido en India. Escribió: “Cuando el ceramista hace un recipiente de arcilla, lo habrán visto en los pueblos de India, hay una rueda sobre la que coloca la arcilla y entonces sitúa una mano dentro del recipiente y desde el exterior va dando toques suavemente con la otra mano hasta conseguir la forma deseada.” Y el Maestro dice que es así como el Maestro nos da toques desde el exterior, puede que nos parezca doloroso, puede que nos parezca desagradable, pero lo hace desde el exterior. Pero la otra mano del ceramista está dentro del recipiente, la otra mano del Maestro está dentro de nuestro corazón, para que podamos soportarlo. Nos da el valor y la fuerza para aguantar. Así que es así como trabaja, dando y recibiendo.
Él da el conocimiento, pero debido a su sabiduría, amor y magnanimidad dice: “Es usted una persona con conocimiento.” Pero realmente no hay ninguna persona con conocimiento. Todo el conocimiento que se nos proporciona, toda la espiritualidad, todo el amor, o lo que sea que se nos proporciona, viene únicamente del Maestro, porque Babuji Maharaj le dijo a un abhyasi de Chennai hace muchos años: “Todo el conocimiento que tenía el Doctor Varadachari provenía de mí.” Ya saben, se trataba de un gran filósofo. Y Babuji Maharaj añadió: “Desgraciadamente no se dio cuenta hasta que se murió.” Así que, ¿de dónde viene? Viene del origen, del manantial, del Maestro. Si creemos que podemos suprimir al Maestro ni siquiera durante un minuto, veremos la diferencia en nuestro corazón. ¿Puede alguno de nosotros pensar que, siendo serio con respecto a la espiritualidad, al sadhana de Sahaj Marg, puede vivir sin el Maestro? Es imposible porque él es la Vida. El Maestro dice: “Allí donde hay vida hay amor, allí donde hay amor hay vida y ambos son sinónimos en Sahaj Marg.” Y el Maestro dice: “El corazón mismo es el Maestro, el corazón mismo es el amor y la vida descansa en el corazón.” Entonces, el Maestro es la vida, el corazón, el amor que tenemos el privilegio de experimentar. El Maestro manifiesta ese amor hacia nosotros de tantas maneras. En los niveles básicos mediante las enseñanzas. En los niveles altos con la transmisión. Esto mismo estaba en el pasaje que se leyó de su mensaje de año nuevo. Hablaba de pranasya-prana, el pranahuti que es exclusivo de Sahaj Marg, que es la vida de la vida, que el Maestro transmite desde su corazón al nuestro. En mi opinión, lo que nos da no es meramente pranasya-prana, sino a sí mismo en su totalidad; no es la vida, sino él mismo. Es conocimiento, inteligencia, espiritualidad, el trabajo, sea lo que sea, lo que él obtuvo. Sea lo que sea lo que él recibe de Babuji Maharaj, lo que sea que él haya recibido de Babuji Maharaj, lo que sea que reciba en el futuro de Babuji Maharaj, nos lo está pasando a todos nosotros, siempre y cuando estemos preparados para recibirlo. Para ello dice el Maestro que sólo hay una manera, que es abrir nuestro corazón. Uno de nuestros abhyasis le hizo la siguiente pregunta: “¿Cómo amar al Maestro?” Y el Maestro dijo: “Abra su corazón.” Entonces le preguntó: “¿Cómo abrir el corazón?” Y entonces el Maestro dijo: “Ame al Maestro.” Así que ambos, el corazón y el amor, son sinónimos. No hay otra manera, hablar de ello es inútil. No encontraremos la respuesta mediante descripciones, explicaciones ni largas discusiones. Cuando nos damos cuenta de eso, podemos sentir la presencia del Maestro y la presencia del Maestro se siente aquí. En el mismo momento que llegamos ayer aquí, en el mismo momento que entramos en esta sala, el Maestro estaba totalmente presente. Está presente con todos nosotros y en todo momento. Estoy seguro de que estará presente durante el seminario. Cuando regresemos tendremos la satisfacción, la paz, la convicción, la experiencia de que el Maestro ha estado con nosotros, el Maestro estará con nosotros, el Maestro está con nosotros. ¡No, el Maestro es! No con nosotros, el Maestro es siempre. Así que recemos para llegar a ser como él, lo que él espera de todos nosotros, en el menor tiempo posible. Es lo único que le proporcionará paz. Lo único que le dará felicidad y alegría es ver a su discípulo avanzar hacia su nivel. Muchas veces el Maestro repite que la misión del Maestro, la vida del Maestro, el propósito del Maestro es crear por lo menos uno igual a él. Si el árbol no produce otro árbol, su vida es una pérdida de tiempo. De la misma manera, si el Maestro no puede producir, no llega a producir otro como él, su misión habrá fracasado. No es su fracaso, es nuestro fracaso, porque nosotros somos muy buenos en poner resistencias al trabajo del Maestro.
El Maestro dice que este seminario es muy importante. Me dijo más de tres y cuatro veces: “Éste va a ser un nuevo capítulo en la historia de la espiritualidad en Europa.” Dice: “Es un seminario muy importante” y todos nosotros debemos cooperar con el Maestro y ver el resultado con nosotros mismo para hacerle feliz.
Les agradezco a todos que me hayan escuchado atentamente.